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El éxito del psicólogo canadiense que dice que se culpa a los hombres sólo por serlo

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Texto de CRISTINA SEN, para La Vanguardia publicado el 4/12/18

Peterson receta a los chicos ser valientes y competentes en un mundo que, según señala, minimiza todos sus logros al considerar que cuentan con los “privilegios del patriarcado”

Más de un millón y medio de personas, mayoritariamente hombres, están suscritos al canal de YouTube de Jordan Petersonprofesor de Psicología de la Universidad de Toronto, cuyas teorías, especialmente las que tratan de desmontar las bases teóricas del feminismo, están dando mucho que hablar. El profesor considera que el feminismo ha creado la idea de que la masculinidad es tóxica, dejando a los chicos ante un mensaje devastador y sin futuro. Con su nuevo libro bajo el brazo (12 reglas para vivir, ed. Planeta) recién traducido al español aterrizó en noviembre en Madrid, para explicar estas reglas y unas cuantas cosas más en la Universidad Francisco de Vitoria.

El salto a la fama en el camino de este psicólogo se produjo cuando se opuso a la normativa canadiense en la que se introdujo el tercer género. Jordan está así en las antípodas de lo que representa Justin Trudeau, primer ministro de Canadá. En la prensa estadounidense se le ha definido como gurú de la masculinidad, defensor del patriarcado, pero él intenta rehuir que se le encajone. Sin esta crisis de la masculinidad, señala, la ultraderecha no hubiera avanzado como lo ha hecho.

Sus reflexiones parten princi­palmente de la defensa de la biología y de las jerarquías como una forma civilizatoria de organizarse basada en la competencia. Para observar cómo aborda cuestiones especialmente delicadas se puede hacer referencia al #MeToo. Explica que la liberación sexual de los años 60, que llegó de la mano de la píldora anticonceptiva y de la posibilidad de las mujeres de controlar su capacidad de procreación, planteó la posibilidad de un mundo sin reglas en lo que se refiere a las relaciones sexuales.

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Photograph by Àlex Garcia

El problema, señala, es que no se puede separar el ámbito de las relaciones sexuales y de las emociones. Es decir, un mundo que necesita de reglas resulta que ahora no se sabe cuáles son. ¿Dónde se traza la línea de la invitación y del acoso?, se pregunta.Y señala que mayoritariamente son los hombres los que “invitan”. Para Peterson, se está confundiendo el hecho de que algunos hombres sí que abusen de mujeres con la actuación de todos los hombres. Y en el caso de las microagresiones, prosigue, se pone el acento en la “incomodidad” del receptor (receptora) del acto, sin tener en cuenta la verdadera intención de quien lo ejecuta .

No comulga así con lo que late ­debajo del movimiento de denuncia del #MeToo, un gesto universal de las mujeres de levantar la mano ­ante un acoso silenciado y extendido en todos los ámbitos durante años, el hartazgo ante el pensamiento extendido de que los hombres tienen derecho sobre el cuerpo de las mujeres. Peterson añade para relativizar el #MeToo que lo que sucede es que muchas mujeres no saben decir que no.

Para rebatir las tesis feministas, la defensa de la igualdad, este psicólogo se basa en las tesis biologicistas. El ejemplo recurrente que utiliza es el de las langostas, donde las hembras escogen al macho más valiente y fuerte para aparearse, y se pregunta si las mujeres quieren como pareja a tipos poco competentes.

“El autor señala que parte del problema se debe a que las mujeres no saben decir que no”

El problema, señala, es que no se puede separar el ámbito de las relaciones sexuales y de las emociones. Es decir, un mundo que necesita de reglas resulta que ahora no se sabe cuáles son. ¿Dónde se traza la línea de la invitación y del acoso?, se pregunta.Y señala que mayoritariamente son los hombres los que “invitan”. Para Peterson, se está confundiendo el hecho de que algunos hombres sí que abusen de mujeres con la actuación de todos los hombres. Y en el caso de las microagresiones, prosigue, se pone el acento en la “incomodidad” del receptor (receptora) del acto, sin tener en cuenta la verdadera intención de quien lo ejecuta .

No comulga así con lo que late ­debajo del movimiento de denuncia del #MeToo, un gesto universal de las mujeres de levantar la mano ­ante un acoso silenciado y extendido en todos los ámbitos durante años, el hartazgo ante el pensamiento extendido de que los hombres tienen derecho sobre el cuerpo de las mujeres. Peterson añade para relativizar el #MeToo que lo que sucede es que muchas mujeres no saben decir que no.

Para rebatir las tesis feministas, la defensa de la igualdad, este psicólogo se basa en las tesis biologicistas. El ejemplo recurrente que utiliza es el de las langostas, donde las hembras escogen al macho más valiente y fuerte para aparearse, y se pregunta si las mujeres quieren como pareja a tipos poco competentes.

En un mundo en proceso de re­definición de la masculinidad y de puesta en entredicho de la mas­culinidad hegemónica basada la ­posición dominante de los hombres en la sociedad, los mensajes de este psicólogo están encontrado eco. Desde las antípodas de este pen­samiento, Paco Abril, profesor de Sociología (Universitat de Girona) y miembro de la plataforma Homes Igualitaris considera que Peterson parte de premisas falsas. “El autor –indica– justifica las diferencias entre hombres y mujeres en base a la biología, cuando la desigualdad no es un tema biológico, sino cul­tural, de cómo se ha construido la sociedad”

Aquellos que defienden el patriarcado toman ejemplos concretos del mundo natural, explica Abril, olvidando que el mundo natural está lleno de ejemplos muy diversos que podrían servir para explicar muchas otras formas de organizarse. Las diferencias biológicas no presuponen que las mujeres deban asumir una serie de roles.

“El autor considera que ellas, como las langostas, buscan al macho ganador”

Para el profesor de la Universidad de Girona el feminismo, la lucha por la igualdad, lo que hace es cuestionar un sistema de privilegios masculinos. “Algunos se sienten afectados porque es evidente que se les interpela, pero lo que hay que hacer es sentirse interpelado en sentido positivo”, señala.

Como indica el antropólogo Ritxar Bacete, autor de Nuevos hombres buenos, salir del “vestido social” aprendido no es fácil, pero para los hombres es positivo hacerse algunas preguntas liberadoras porque el mandato de género también les constriñe a ellos. Peterson, a entender de Paco Abril, se dirige a lo que denomina “el hombre blanco enfadado” con el auge del feminismo. En España estas ideas son fácilmente reconocibles en Vox, donde según recuerda este sociólogo se reivindica el rol tradicional del hombre. Su candidato en Andalucía, el juez Francisco Serrano, que ha logrado 12 escaños, está en contra de lo que denomina el “hembrismo” y considera poco protegida la presunción de inocencia en la violencia machista.

El libro 12 reglas para vivir es sobre todo un compendio de ideas en las que exhorta a las personas, especialmente a los hombres, a hacerse cargo con responsabilidad de sus vidas, no caer en el victimismo. La responsabilidad, explica, significa que estás participando en la construcción del mundo. Y espera que los jóvenes se decanten por esta opción y no por el nihilismo, que “no ayuda a salir del sufrimiento”.

En el último capítulo, titulado “Deja en paz a los chavales que montan en monopatín”, Peterson subraya que estos chicos con su monopatín son valientes, “no aspiran a la seguridad sino a ser competentes”. Es un “deja en paz” que traslada el hartazgo del autor ante una crisis de la masculinidad que cree que está basada en culpar a los hombres por el simple hecho de serlo. Por considerar todos su logros inmerecidos al verlos siempre como unos “privilegiados del patriarcado”, como “sospechosos sexuales” y “saqueadores del planeta”.

Normas para vivir

1. Enderézate y mantén los hombros hacia atrás

2. Trátate a ti mismo como si fueras alguien que depende de ti

3. Traba amistad con aquellas personas que quieran lo mejor para ti

4. No te compares con otro, compárate con quien eras antes

5. No permitas que tus hijos hagan cosas que detestes

6. Antes de criticar a alguien, preocúpate de tener tu vida en perfecto orden

7. Dedica tus esfuerzos a hacer cosas con significado, no aquello que más te convenga

8. Di la verdad, o por lo menos no mientas

9. Da por hecho que la persona a la que escuchas puede saber algo que tú no sabes

10. A la hora de hablar, exprésate con precisión

11. Deja en paz a los chavales que montan en monopatín

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